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¿cómo se hace el certificado energético?

<puntos que tiene en cuenta el certificador para lograr una casa eficiente>

15 de marzo de 2015; 8:30





Desde el pasado 1 de junio de 2013, las viviendas en venta o en alquiler deben disponer de un certificado de eficiencia energética. De no ser así, los propietarios pueden ser multados con sanciones que van desde los 300 hasta los 6.000 euros, según el Real Decreto aprobado el pasado 5 de abril, que se completó posteriormente con varias enmiendas en el proyecto de Ley de reforma de la rehabilitación. Este certificado especificará mediante una escala de siete letras, de la A a la G, el nivel de emisiones de CO2 en comparación con las dimesiones del edificio. De este modo, se pretende que el comprador o el inquilino pueda «valorar y comparar la eficiencia energética como un factor añadido para la toma de decisiones de compra o alquiler», aclara en un comunicado la sociedad de tasación Tinsa.

¿En qué consiste?

En un edificio, la eficiencia energética se calcula midiendo la energía consumida todos los años en condiciones normales de uso y ocupación. Para ello se tienen en cuenta todos los servicios utilizados de manera habitual, como «la calefacción, la refrigeración, la ventilación, la producción de agua caliente sanitaria y la iluminación, a fin de mantener las condiciones de confort térmico y lumínico y sus necesidades de agua caliente sanitaria y calidad de aire interior», detalla Tinsa.
En concreto, el indicador recoge los kilogramos de CO2 divididos por los metros cuadrados de la vivienda (kg CO2/m2 al año). A aquellos con un ratio de emisiones por debajo de los 6,8 kg CO2/m2 al año se le asigna la letra A, la mejor calificación. La peor nota (la G) es para aquellos inmuebles que superan los 70,9 kg C02/m2 anuales.

¿Qué edificios se deben certificar?

Por lo general, todos los inmuebles disponibles para la venta o el alquiler. La normativa incluye algunas excepciones en cuanto a los edificios que deben solicitar el certificado, aunque la mayor parte no son representantivos del actual parque de viviendas.
Así, por ejemplo, no resulta obligatorio para los pisos arrendados durante menos de cuatro meses, edificios aislados con menos de 50 metros cuadrados útiles, edificios y monumentos protegidos en los que se altera su carácter o aspecto, lugares de culto o religiosos, construcciones provisionales (para menos de dos años) y la parte no residencial de edificios industriales y agrícolas.
Por su parte, será obligatorio para todos los edificios de nueva construcción y también cuando se haga una rehabilitación o reforma de edificio con una superficie útil superior a 1.000 metros cuadrados, que afecte a más del 25% del total de sus cerramientos.



¿Cuándo se tiene que entregar el certificado?

Los propietarios que deseen vender sus pisos deberán poner a disposición de los compradores este título en el momento en el que se efectúa la operación, mientras que en el caso de los alquileres el casero deberá entregar una copia al inquilino. Es decir, no se puede solicitar el certificado una vez que se ha realizado la venta o el arrendamiento del inmueble. Este certificado tendrá una validez de diez años.

¿Dónde se puede solicitar?

El interesado en solicitar el certificado deberá acudir a los técnicos en posesión de titulación habilitante (arquitectos o ingenieros). El propietario tendrá total libertad para elegirlos.

¿Cuánto cuesta?

No existe un precio determinado TARIFA FIJA. Cada técnico realiza su propuesta en base a su criterio.


¿Cuáles son las sanciones?

La ley establece sanciones que oscilan desde los 300 euros a los 600 euros en el caso de las infracciones leves, de los 601 a los 1.000 euros en el de las graves y de los 1.001 a los 6.000 euros para las muy graves.

¿En qué se fija el certificador cuando visita el inmueble?

En contra de lo que muchas personas piensan, no se fija ni en la iluminación de la casa, ni en los electrodomésticos. lo más importante es la orientación de la vivienda, las ventanas y las instalaciones de calefacción, aire acondicionado y agua caliente. Muchas personas piensan que el tipo de iluminación o el tipo de electrodoméstico que hay en la vivienda influyen a la hora de elaborar el certificado energético. pero es una creencia falsa. lo que se valora en este documento son los siguientes elementos:
- la fachada de la vivienda: al certificador le da una idea del año de construcción del inmueble y le permite conocer la altura de la casa
- patrón de sombras: el certificador se fija si hay elementos como árboles o edificios en frente que hacen sombra en la vivienda objeto de estudio. también es importante conocer la orientación de la casa porque “esto influirá en la necesidad de calor o frío en la época en la que estemos”, señala abel navarro, coordinador del área de desarrollo de negocio de sociedad de tasación
- medición de la casa: se mide la vivienda y se mira la disposición de las fachadas, paredes y el número de ventanas. también se tiene en cuenta el tipo de cerramiento de las ventanas. “podemos tener una vivienda de 100 m2 pero con 5 m de fachada y ésta provoca que perdamos o ganemos calor”, recuerda navarro
- ver las instalaciones: el certificador se fija en la calefacción, el aire acondicionado y el agua caliente sanitaria porque estos factores influyen en la pérdida o ganancia de energía en una vivienda
- dar información sobre las instalaciones: el propietario de la vivienda debe de facilitar, en la medida de lo posible, información sobre el tipo de aparato de calefacción o refrigeración de la casa para ver el consumo que tienen, eficiencia, etc.

¿Cómo se realiza el certificado?

Una vez hecha la toma de datos de la vivienda, el técnico los analiza y los introduce en los programas informáticos habilitados para hacer el cálculo simplificado de la certificación energética. “el certificado es un resumen que ofrece datos en forma de calificación de la “a” a la “g””, recuerda navarro.

¿Se debe registrar el certificado?

el siguiente paso es llevarlo al registro de la comunidad autónoma donde se encuentre ubicada la vivienda. Cada comunidad autónoma es diferente en cuanto a la gestión del registro. Algunos son presenciales, otros son online. la persona que lleva el certificado al registro puede ser el propietario o el técnico. lo que se obtiene es la etiqueta energética donde aparece la calificación, los kilogramos de co2 emitidos y la demanda energética.

¿Finalidad del certificado?

por último, el fin del certificado energético es que el técnico proponga mejoras para el usuario de la casa que van encaminadas hacia una mayor eficiencia energética. “el técnico propone cambios sencillos como por ejemplo poner toldos en aquellas ventanas orientadas al oeste, cambiar el sistema de calefacción o las ventanas

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